Por tercer año consecutivo, el viaje
mundial de Ciencias Económicas de la Universidad de la República al finalizar
los estudios, llegó a Israel, un destino turístico y de variados paseos, pero
también uno de los cuatro lugares en los que se imparte un curso (los otros son
España, China y Tailandia).
El israelí estuvo dedicado al tema de
Emprendedurismo e Innovación y se llevó a cabo en el Colegio de Administración
(Mijlala LeMinhal) en la ciudad de Rishon Letzion.
El recorrido del viaje en general no es
uniforme para todos sino que hay margen de maniobra en cuanto a los países a
recorrer y por ende, también el tiempo en que se está fuera de Uruguay. Para
muchos, al parecer la mayoría, el viaje comenzó en marzo, y gran parte retorna
al país recién en octubre. Hay quienes visitan unos pocos países, quienes hasta
ahora llegaron a algo menos de 20 y están aquellos que también agregan varios
en Europa y otro tanto en Africa.
Una experiencia, sin duda, formadora y
enriquecedora en todo sentido.
Días atrás fuimos al sitio que acogió a
nuestros compatriotas durante el curso, en Rishon Letzion, para conversar con
algunos de estos jóvenes sobre la experiencia vivida.
Agradecemos a quienes se acercaron a nuestro
micrófono: Daniel de Santis (27), economista, a Estefanía Walde (25),
contadora, Martín Spinelli (25), Licenciado en Administración, Gonzalo Amigo
(26) contador público, Virginia Coirolo (25) economista, Ignacio Alonso (25),
contador público, Diego Romero (30), contador público, a Federico Ganz y
Agustín Vignotti.
IMPRESIÓN GENERAL DE ISRAEL
Daniel de Santis: Desde afuera se ven los
atentados y problemas, pero adentro estás re tranquilo. Creo que es más
riesgoso trabajar en Uruguay expuesto en un comercio, que estar acá en Israel,
donde la probabilidad es muy baja de que te pase algo
Martín Spinelli: Israel me parece que nos
sorprendió a todos porque desde allá vos y te imaginás guerra, porque las
noticias que te llegan son esas. No te llega que Tel Aviv es una ciudad re
turística. La primera noche que salimos quedamos de cara, muy sorprendidos. Nos
encantó a todos, aunque nos pareció muy cara.
Gonzalo Amigo: Esperaba más o menos lo que
conocí: un país muy organizado, muy ordenado, muy unidos entre ellos .Ves cómo
han salido adelante, como pueblo.
Ignacio Alonso: Me gustaron mucho los
paseos y hay mucha historia que no conozco, porque yo no soy creyente ni nada,
entonces aprendí mucho acá de cómo surgieron todas las religiones, de cómo
llegaron a lo que es hoy. Nos gustó la visita al kibutz, la forma en la que
armaron eso, obviamente con muchas más necesidades que ahora. Me dijeron que
ahora eso se estaba desvirtuando un poco, como que ya se querían diferenciar un
poco de acuerdo al trabajo de cada uno. Pero me impresionó cómo llegaron de la
nada a armar cosas que hoy en día son no de lujo, pero marcos grandes, con todo
cubierto…y logrado porque trabajaron, salieron adelante.
Diego Romero: Israel ha sido uno de los
mejores lugares que hemos visitado, contra todo pronóstico. Yo no tenía tanta
expectativa con respecto a Israel, voy a ser sincero. Sí nos habían dicho que
el curso era el más lindo, el más entretenido y entonces por eso vinimos. Y la
verdad al principio era la oportunidad de conocer un país que para nosotros es
caro de una manera más barata, para hacer el curso. Y la verdad que vinimos y
nos dimos cuenta de que es un país espectacular. Y con Ana Clara, con mi novia,
lo que pensamos siempre fue: «Qué lindo lugar para vivir». Tel Aviv
nos encantó. Me hizo acordar mucho a Montevideo porque tiene la rambla, es
chiquita, es bajita, no tiene grandes edificios. Una linda ciudad para estar. Y
aparte la gente es amable, es amigable, es muy lindo.
Salimos a caminar, no hicimos los paseos
porque queríamos recorrer Tel Aviv y fuimos a un Shopping que se llaman Azrieli
Center, caminando desde el hotel hasta el centro, tranquilos. Treinta cuadritas
tranquilos mirando la ciudad, no sentimos miedo. Es una ciudad preciosa, no te
sentís inseguro. También hay una
realidad, ¿no? Somos turistas, entonces estamos más desestresados. Creo que acá
hay otro tipo de inseguridad. En
Montevideo pensás que te pueden robar, te pueden asaltar. Acá la inseguridad
viene por otro lado, por los vecinos que tienen. No es lo mismo. Capaz que se puede aprender a vivir con esta
inseguridad más que con la inseguridad de Montevideo. A mí me parece que es más
fácil convivir con ésta.
Virginia Coirolo: A mí me pareció bastante
organizado el país. Lo único que esperaba ver como más seguridad en la calle,
porque en realidad lo que tenemos el concepto de allá es que es bastante más
inseguro que lo que vimos acá. Caminar por la calle, te cruzás con un policía
cada 10.000 personas… Eso es rarísimo. Y después el cruce cuando fuimos a Belén,
que cruzamos el muro ahí con Palestina, fue como: «Ah, ta, esto sí es como
lo mostraban».. Y el otro día estábamos en Nazaret y vimos pasar unos
aviones de guerra y dijimos: «¿Y acá qué pasa?». Nos dijeron que son
sólo entrenamientos. Pero esto en Uruguay no pasa, o sea que lo sentimos. . No
nos pasan aviones de guerra por arriba.
Pero en general vimos que el país es re seguro.
Federico Ganz: Le pregunté al guía cómo
hacían para convivir. Porque uno a veces de afuera, que siempre recibe las
noticias malas, se lo plantea. No podés estar contando que María fue a la
verdulería y se cruzó con un musulmán y no pasó nada. La imagen que te queda es
como que la violencia es mucho mayor de lo que en definitiva es, pero sí, fue
algo bastante sorprendente. Que pudieras estar en la misma ciudad y a cuadras
tener musulmanes, judíos y cristianos, y aparentemente -al menos, donde
estuvimos- que haya un equilibrio armonioso, está bueno.
EL CURSO
Martín Spinelli: Teníamos referencias del
curso en Israel, que era uno de los mejores, junto con el de Barcelona. En
cuanto a lo que el curso deja, creo que depende de la carrera. Pero seguro que
queda algún aprendizaje sobre cómo iniciarse, cómo motivarse, y cómo aprender
de los fracasos.
Estefania: Hubo un juego que nos enseñó
mucho. Era un grupo de cuatro personas y siempre empezabas compitiendo entre
las personas que jugabas y te dabas cuenta que en realidad lo mejor era unirse
entre todos para llegar a ganar al final.
Gonzalo Amigo: Creo que lo que vimos en
Israel y aprendimos en el curso fue un buen ejemplo sobre todo para un país
como el nuestro, donde se innova relativamente poco. La innovación, si se
quiere, es un resultado de la educación, y quizás en eso nuestro país está
quedando atrás entonces está bueno ver un país donde está haciendo punta en
tema patentes, propiedad intelectual. Creo que tenemos mucho para aprender de
Israel en esa materia y está muy bueno que se hagan este tipo de instancias
donde se comparten, donde la gente cuenta las experiencias personales, y hay
muchas cosas de la innovación que no se pueden transmitir a través de un texto.
Es mucho conocimiento que se llama tácito. Cuando uno cuenta la experiencia
personal, creo que enriquece mucho, en este caso a nosotros.
UN APUNTE ESPECIAL
Diego Romero: Es como que es un país que se
levantó de nada, de cero, y tuvieron que remarla hasta llegar a lo que son hoy,
que son uno de los países más desarrollados del mundo. Y eso es un ejemplo para
cualquier pueblo que quiera tener un ejemplo a seguir, creo que Israel es un
ejemplo de pueblo a copiar en muchos aspectos. Me parece que es un pueblo súper
emprendedor, de cualquier cosa lo transforma en algo útil y con valor para
hacer bien a sí mismos, pero también a la comunidad. Y eso es tremendo. Por lo
menos lo que nos han transmitido en este curso y lo que hemos visto en la
calle, todos los días, es que son así, tienen esa mentalidad. Sí para un
beneficio propio, pero si es para beneficio propio supeditado a beneficio de la
comunidad. Eso está muy bueno.
Me gustaría que los uruguayos que no tienen
como destino turístico a Israel, lo consideren. Por lo menos Tel Aviv, que es
re turística. Y Eilat, que fue la ciudad por la que entramos, impresionante. Tel
Aviv, junto al Mediterráneo, Eilat, junto al Mar Rojo, diferentes, ambas
preciosas.
UN ESPÍRITU ESPECIAL
Gonzalo Amigo: Yo del curso increíblemente
lo que más me llevo y más me enriqueció es el juego que jugamos, que me hizo
entender mucho por qué Israel, siendo tan pocos y con todo lo que vivieron,
llegó a ser lo que es. Porque yo tengo muchos amigos judíos y siempre vi cómo
se ayudan entre ellos. Eso que se ayudan y la diferencia con otros uruguayos y
lo que se ve también en otras partes del mundo donde uno, en cierta forma,
digamos que despega cuando hay una crisis.
¿Por qué? Porque la gente necesita plata, la gente no puede pagar,
entonces aprovechás esa situación para comprar más barato aprovechándote de la necesidad
del otro, y en vez de ayudarse entre todos es cuando le pisás la cabeza al otro
para salir para adelante.
Y en
cambio, el pueblo judío siempre entre ellos se ayudan y en el juego se vio.
Nosotros empezamos jugando primero a pisar al otro para ganar y cuando hicimos
ese cambio de empezar a jugar todos juntos es que llegás mucho más rápido; sí,
uno llegaba con más que el otro pero todos con algo. Porque en realidad en el
global el dinero da para que todos tengamos. Pero si uno pisa al otro para
llevarse todo, unos se quedan con todo y otros muy hundidos. No necesariamente tenés que ser igual, pero
sí ayudando entre todos y el mundo es redondo y de repente vos le perdonás algo
a alguien, le prestás a otro y después te volvía esa ayuda. Es la forma.
Un juego simple de caja me hizo ver cómo
fue posible para mí que llegaron a lo que son hoy en día, siendo tan pocos.
La experiencia israelí del viaje de Ciencias Económicas
25/Jul/2016
Semanario Hebreo, Ana Jerozolimski